En Kaambal se respira “inquietud de danza”
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Foto: cortesía Kaambal |
La próxima vez que veas actuar a Kaambal –por ejemplo, mañana en la Noche Mexicana– piensa que esos movimientos que honran a la identidad de Yucatán y de otros estados del país pasaron, antes de llegar al escenario, por un proceso de asimilación y concienciación en los bailarines, porque, como dice el director de la compañía, Abraham Espinosa Pat, “no nos basta con que sea vistoso, tiene que haber algo detrás”.
“Procuramos que el trabajo en escena tenga un sustento, que
no sea por el simple hecho de que se vea bonito. Si está allá, si se ha hecho
durante mucho tiempo de esa manera se tiene que saber por qué, no salió de la
nada”, señala. Que el intérprete entienda y asimile el trasfondo hace que
durante la representación “el espectador vea ese matiz, se sienta parte”.
Foto: cortesía Kaambal |
Consiguieron que el gobierno del Estado les rentara un área
de La Ibérica y ahí, a un lado del anfiteatro del centro cultural, delante de
sus baños y bajo una ceiba, el 11 de junio de 2004 tuvieron su primera sesión.
Eran cinco personas. “Kaambal”, cuenta Abraham, “empezó como un espacio para
bailar, no para llegar al escenario”.
Pero al avanzar el proyecto surgió la necesidad de actuar
ante un público, lo que decidieron hacer con una visión particular: “Íbamos a hacer
consciente al bailarín de lo que se está formando y lo íbamos a enriquecer con
otras técnicas (como danza contemporánea y teatro aplicado a la danza), algo
que en su momento nos pareció diferente”.
Foto: cortesía Kaambal |
El 7 de enero de 2005 Kaambal tuvo su primera función, en el
teatro “Felipe Carrillo Puerto” de la Uady. Bajo el título “Saber del pueblo”
(la definición literal de la palabra folclor), presentó números de cuatro
estados de la República. “De las cinco personas que éramos hace 12 años ahora
somos 35 y el espectáculo sigue creciendo”, señala Abraham. Su propuesta “no era
para competir con nadie, sino para que nos llenara en nuestro quehacer
artístico, emocional, en nuestro espíritu; para sentir ese gusto por bailar,
esa pasión que nunca se te va a quitar”.
“Hasta la fecha ésa ha sido nuestra principal motivación,
que la gente que está en el escenario se sienta bien, que respire esa inquietud
de danza”.
La compañía la forman 19 mujeres y 16 varones. Las
convocatorias para unirse a la agrupación –“pedimos que tengan nociones de
danza folclórica y que tengan experiencia escénica; el resto aquí se hace”– se
lanzan en épocas específicas del año para que los nuevos integrantes dispongan
de tiempo para seguir el proceso de preparación. “En Kaambal tienen que
ajustarse a su enfoque. A mucha gente le ha dado trabajo y no continúa porque
así lo decide”.
Foto: cortesía Kaambal |
Su repertorio, que no es exclusivo de Yucatán, incluye un
programa creativo sobre las labores de la milpa y el hogar para el cual el
maestro Elpidio Álvarez hizo versiones en jarana de composiciones de diferentes
autores sobre trabajos cotidianos y Tomás Cortés (junto con Menalio Garrido,
otro de los maestros formadores de los hermanos Espinosa) asesoró la puesta en
escena y diseñó la escenografía: “Es un patio de una casa pero en 3D”, bromea
Abraham. “No se puede bajar el telón de boca del teatro porque tiene árboles,
una cocina, una casa que se abre y se cierra, se ve la hamaca colgada; tiene un
pozo, animales… El montaje tarda entre cinco y seis horas de lo detallado que
quedó”.
“¿Que si hacemos algún tipo de adaptación respecto a la
música de otro estado? No, somos muy respetuosos de esa idea. En cuanto a
modificar la estructura del vestuario, (porque se piensa que) ‘ay, como que le
falta brillo’, no lo hacemos, y en lo posible cuando trabajamos con algo de
otro estado pedimos del otro estado el vestuario, sobre todo lo que tiene que
ver con bordados, con trabajo a mano”. Los hermanos Espinosa Pat pertenecen al
Instituto de Investigación y Difusión de la Danza Mexicana, A.C., y Kaambal forma
parte desde 2013 del Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales
Folclóricos y de las Artes Tradicionales, asociado a la Unesco, del que es
hasta ahora la única agrupación artística yucateca certificada y reconocida.
Foto: cortesía Kaambal |
En materia de presentaciones “no nos podemos quejar”. Al año
tienen una o dos funciones en teatro de programación exclusiva de Kaambal y
prácticamente cada mes actúan en la Noche Mexicana, en el “remate” del Paseo de
Montejo (este sábado 28 serán parte de la función, a partir de las 9:30 p.m.). Además,
participan en eventos municipales, estatales y nacionales, y desde hace dos
años organizan, coordinan y promueven el Festival Yucatán de Danza Folclórica.
“Nosotros tenemos trabajos seglares, de lunes a viernes en
las mañanas somos como cualquier ser humano y nuestra identidad secreta es
bailarín y director de danza”, ríe Abraham. “Kaambal es independiente, se
sostiene a base de nuestro sueldo y de las aportaciones en convocatorias que
obtenemos durante el año. Al menos a nosotros no se nos ha dado la dicha de
decir que nos dedicamos al cien por ciento a la danza. Esto es pasional, puro
corazón, tripa e hígado”.
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